¿Comer placenta tiene beneficios reales? Esto dicen los expertos

Comerse la placenta tras dar a luz es una tendencia que celebridades como Kim Kardashian y Chrissy Teigen han popularizado en los últimos años. Quienes la han consumido aseguran que hacerlo produce grandes beneficios para las madres y sus hijos, no obstante, algunos expertos aseguran que todas las bondades que se le adjudican no cuentan con ninguna validez científica.

Hillary Duff es la más reciente artista que se sumó a la moda de comer la placenta. En un podcast especializado en temas de embarazo, la cantante confesó que tras haber tenido a su bebé, congeló la placenta y luego la consumió en pedazos preparándola en smoothies.

“Fue el smoothie más delicioso que he probado en mucho tiempo. No me había tomado un batido así de satisfactorio desde que tenía 10 años. Estaba lleno de calorías con jugo y fruta y todo estaba delicioso”, expresó Duff en el podcast.

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¿Realmente tiene beneficios consumirla?

La placenta es el órgano que se genera en el útero y su función es proveer oxígeno y nutrientes al feto en desarrollo. Quienes promueven su consumo tras dar a luz, indican que ingerirlo reduce el sangrado y la depresión post-parto y mejoran tanto la producción de leche para el bebé como el estado de ánimo de la mamá.

No obstante, algunos expertos aseveran que la práctica no tiene ningún respaldo histórico o de investigación científica que corrobore sus beneficios, e incluso NO recomiendan su consumo cuando se ingiere crudo o congelado -como muchas celebridades han afirmado hacerlo-, puesto que se pueden comer bacterias que afectarán no solo la salud de la madre, sino también la del bebé.

¿Si lo hacen los animales… Deberíamos hacerlo los humanos?

Como lo indican especialistas en una publicación para la Revista Americana de Obstetricia y Ginecología, muchos mamíferos consumen la placenta que expulsan tras dar a luz, pero estos animales tienen una fisionomía diferente a los humanos y por ello no se debe replicar el acto.

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Algunos especialistas ponen un curioso ejemplo: cuando los gatos o perros se enferman del estómago, recurren a ingerir pasto para calmar el malestar, sin embargo, no se sentiría nada confiable si al ir al médico por un problema gástrico éste sugiere en lugar de medicina, una suculenta ingesta de pasto.

De esta manera, los especialistas recomiendan que si se desea ingerir la placenta se haga a través de cápsulas donde el órgano ha sido debidamente deshidratado y procesado. Por el contrario, consumirlo crudo o en jugos es solo una tendencia que no cuenta con estudios científicos que comprueben sus beneficios y podrías estar poniendo en riesgo tu salud y la de tu bebe.

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