Aprende cómo educar a un desobediente

Una de las cosas más difíciles que pueden lograr los padres es una educación positiva en un niño que presenta problemas de conducta. Aunque no lo creas, es más normal de lo que imaginas… y tampoco es imposible. En el siguiente artículo, te mostraremos algunas maneras de garantizar un buen desarrollo de los niños desobedientes. Sigue leyendo y entérate.

Recuerda que los más pequeños desobedecen las órdenes de los adultos con cierta frecuencia. Es su forma de descubrir dónde están los límites, de retar los padres y de demostrar que ellos también tienen su carácter y quieren mandar. El típico castigo “te quedas sin” no funciona con unos pequeños que están saturados de objetos con los que entretenerse de tal forma que si retiramos uno, siempre van a poder acudir a otro.

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Los especialistas indican que castigar a los niños es contraproducente, pues daña su autoestima, produce tensión y afianza las conductas del pequeño. Pero es necesario “educarles en la realidad”, de tal forma que comprendan que, si se portan mal, su actuación tiene consecuencias.

Antes de castigar a un pequeño, debes tener en cuenta las siguientes consideraciones que son necesarias para lograr un desarrollo positivo:

  1. Para que un castigo sea educativo primeramente debes explicar a tu hijo, sin gritos ni aspavientos y con calma, por qué su conducta ha sido incorrecta e instarle a corregirla.
  2. Debe conocer de antemano los límites que no puede sobrepasar y el castigo que recibirá si lo hace para sopesar si le merece la pena saltarse las normas.
  3. El castigo debe ser inmediato, proporcional, equilibrado y coherente a la edad, al grado de madurez y al tipo de falta cometida.
  4. Recuerda no utilizas restricciones absolutas como “te quedas sin paga para siempre” y castiga con coherencia. Es imposible que se pase una semana sin ver la tele. Con prohibirle disfrutar de su serie favorita un par de días, basta.
  5. Las amenazas continuas y los avisos hacen que el castigo pierda eficacia. Dale tres advertencias, no más.
  6. No le perdones el castigo así como así y, de hacerlo, explícale por qué lo has hecho. Si te has enfadado porque estabas de mal humor por otra cosa y has sido demasiado severa, pídele disculpas, explícaselo y rectifica.
  7. No uses sus necesidades básicas para castigarle; su descanso, su alimentación, los deportes que practique, entre otras cosas.
  8. Educa a tu hijo sin gritos, ni le compares con otros niños, menos con sus hermanos.
  9. Si intenta abrazarte, darte un beso o decirte que te quiere para reparar el daño cometido, no le rechaces pues podría sentirse dolido.
  10. Anímalo cuando actúa bien, reforzando ese comportamiento, prestándole atención cuando obedezca y tenga buena actitud y comentándole que esa es la forma como debe comportarse.

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Con información de guiadelnino.com

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